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Añisclo

El invierno también tiene su encanto: Turismo rural y Pirineo aragonés

pirineo veranoPirineo en invierno
 El Pirineo, a 3 de noviembreEl Pirineo, a 4 de noviembre 

Pues sí, el buen tiempo ya se acaba. El otoño ya aparenta ser otoño y el invierno se acerca. Para muestra solo hace basta con observar el cambio que ha dado el Pirineo en las últimas horas (ver imágenes de arriba). El color marrón de la alta montaña se ha transformado en un manto blanco con la nieve caída esta última noche. Aun así, desde El Corral de Villacampa queremos que el ánimo no decaiga y os animamos a visitar nuestra casa ruraly conocer la provincia de Huesca y nuestro entorno en una época que también tiene su magia. Mondot está situado en un entorno priivilegiado y las propuestas no se acaban. Aquí os presentamos algunas:

La leyenda de 'Las Tres Sorores' (macizo de Monte Perdido)

Tres-SororesEl macizo de Monte Perdido está a la vista de todos en el Pirineo aragonés. Quien se acerque por la zona, enseguida distinguirá los tres picos famosos que conforman 'Las Tres Sorores' o los 'Treserols', como siempre lo hemos oído llamar a la gente del Sobrarbe: Monte Perdido (3.355 m), Cilindro (3.328 m), y Añisclo (3.263 m). Lo que no tanta gente sabe es que alrededor de estas montañas han surgido desde tiempos ancestrales numerosas leyendas. Muchas de ellas cuentan cómo nacieron estas tres formaciones calcáreas en el valle de Ordesa.

Una de ellas dice así:

Corría el siglo V cuando el caudillo visigodo Eurico arrasó una aldea cristiana del Pirineo. Ese día, tres hermanas huérfanas de madre que iban a casarse pudieron esconderse en el bosque, mientras el resto de habitantes eran asesinados o se convirtían en esclavos.

Cuando regresaron al pueblo solo encontraron desolación, muerte y un herido visigodo al que curaron a cambio de la promesa de que liberarían a los prisioneros, entre los cuales se encontraban sus futuros esposos.

macizo-monte-perdidoLlevado al campamento una vez recuperado, las tres hermanas conservaron la vida en señal de gratitud. Los días transcurrieron sin noticias de sus amados hasta que decidieron recordar al soldado su compromiso, pero éste les dijo que sus novios, tras renegar de su fe, se habían casado con tres godas y que en ese momento se encontraba en una misión. En realidad, los tres permanecían retenidos.

Con el paso del tiempo, mermado el dolor, una de las hermanas se casó con el joven salvado y las otras con sendos guerreros; pero algo ocurrió la noche de bodas: el espectro del padre se les apareció y las jóvenes huyeron del campamento a las montañas, instalándose de penitentes en tres barracas.

De repente, una terrible avalancha de nieve sepultó las chozas de las tres desdichadas y un espantoso terremoto levantó, sobre ese lugar que ocupaban, tres sombríos montes: las Tres Sorores, como recuerdo de aquella triple apostasía y en respuesta a una maldición.